En la Calle García Moreno, en el Centro Histórico, ubicada cerca de la Plaza Grande, con mucho tráfico que dificulta realizar el trabajo.

La mampara de la nave principal, obra de Legarda, es considerada una de las manifestaciones más ricas del barroco quiteño,​ a la que Pazos Barrera describe como "una fabulosa talla en madera de comienzos del siglo XVIII. En ella las columnas han dejado paso a formas vegetales que culminan en caprichosos capiteles y cornisas. Reproduce, en el lado interior, los símbolos del altar mayor". La bóveda central, cuya cúpula fue decorada con frescos que reproducen escenas de la Biblia, fue encargada también al maestro Legarda en 1742, quien asignó al pintor Francisco Albán para ese trabajo.

Los retablos, incluido el del altar mayor, fueron dorados por Cristóbal Gualoto, quien estaba a la cabeza de un equipo de cinco oficiales. Entre los retablos menores destaca el de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que posee dos cuerpos superpuestos con columnas entorchadas y nichos; mientras que en otro de los retablos de la Nave del Evangelio se halla conjunto atribuido al afamado escultor cuencano Gaspar de Zangurima.